Dicen que no Hablan las Plantas



Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros,
Ni el onda con sus rumores, ni con su brillo los astros,
Lo dicen, pero no es cierto, pues siempre cuando yo paso,
De mí murmuran y exclaman:
—Ahí va la loca soñando
Con la eterna primavera de la vida y de los campos,
Y ya bien pronto, bien pronto, tendrá los cabellos canos,
Y ve temblando, aterida, que cubre la escarcha el prado.

—Hay canas en mi cabeza, hay en los prados escarcha,
Mas yo prosigo soñando, pobre, incurable sonámbula,
Con la eterna primavera de la vida que se apaga
Y la perenne frescura de los campos y las almas,
Aunque los unos se agostan y aunque las otras se abrasan.

Astros y fuentes y flores, no murmuréis de mis sueños,
Sin ellos, ¿cómo admiraros ni cómo vivir sin ellos?



Autora: Rosalía de Castro

Al que ingrato me deja, busco amante…




Al que ingrato me deja, busco amante;
al que amante me sigue, dejo ingrata;
constante adoro a quien mi amor maltrata;
maltrato a quien mi amor busca constante.

Al que trato de amor, hallo diamante,
y soy diamante al que de amor me trata;
triunfante quiero ver al que me mata,
y mato al que me quiere ver triunfante.

Si a éste pago, padece mi deseo;
si ruego a aquél, mi pundonor enojo:
de entrambos modos infeliz me veo.

Pero yo, por mejor partido, escojo
de quien no quiero, ser violento empleo,
que, de quien no me quiere, vil despojo.



Autora: Sor Juana Inés De La Cruz

AUSENCIA




Habré de levantar la vasta vida
que aún ahora es tu espejo:
cada mañana habré de reconstruirla.
Desde que te alejaste,
cuántos lugares se han tornado vanos
y sin sentido, iguales
a luces en el día.
Tardes que fueron nicho de tu imagen,
músicas en que siempre me aguardabas,
palabras de aquel tiempo,
yo tendré que quebrarlas con mis manos.
¿En qué hondonada esconderé mi alma
para que no vea tu ausencia
que como un sol terrible, sin ocaso,
brilla definitiva y despiadada?
Tu ausencia me rodea
como la cuerda a la garganta,
el mar al que se hunde.


Autor: Jorge Luis Borges

NATARAJA




Tiempo, ritmo
De formas que se abren,
Formas que pasan,
Perfectas o dañadas,
El pie del Dios
 Está sobre el mundo,
Terrible danzante
Cuyas hollantes huellas
Aplastan el bien y el mal,
El fluir de su río
En nuestra sangre está,
Fin y principio
Latido del corazón
Nuestro todo, nuestra nada.
Destructor de mundos,
Purificador,
Su paso indiferente,
Su atuendo rojo.


Autora: Kathleen Raine

BUENO ES SOÑAR. DESPERTAR ES MEJOR...




Bueno es soñar. Despertar es mejor
si se despierta en la mañana.
Si despertamos a la media noche,
es mejor soñar con el alba.
Más dulce el figurado petirrojo
que nunca alegró el árbol,
que enfrentarse a la solidez de un alba
que no conduce a día alguno.
 

Autor: Emily Dickinson

¿DÓNDE?

 
 
A Franciso Díaz de Castro
Donde ya no hay palabras,
donde sopla el silencio su cristal
y lo afina en la copa del consuelo;
donde el llanto se rinde, desoído en su fe,
a su duro esqueleto de alegría;
donde el hueso y la carne,
donde el dolor y el miedo callan sordos;
donde se vio atendida
un instante en su afán nuestra plegaria.
Sobre la misma muerte,
en su podrida turba, en su fermento oscuro,
donde arraiga, carnívora,
la fiera flor solar de estar con vida.
En el ciego entusiasmo, en la pureza:
donde tan sólo fuimos
                                  —¿dónde?—
pobres almas de dios,
sólo polvo feliz
que la tormenta eleva sobre el mundo,
suplicante
                  relámpago
                                    de amor,
eléctrica belleza sin custodio.

 

Autor: Vicente Gallego



COSTUMBRES



Esta vieja costumbre
de tener que inventarme cada día
para seguir viviendo… 

Y esta vieja costumbre
de tener que inventarte cada día
para seguir amando… 
 

Autor: Antonio Porpetta

A la Espera de la Oscuridad




Ese instante que no se olvida
Tan vacío devuelto por las sombras
Tan vacío rechazado por los relojes
Ese pobre instante adoptado por mi ternura
Desnudo desnudo de sangre de alas
Sin ojos para recordar angustias de antaño
Sin labios para recoger el zumo de las violencias
perdidas en el canto de los helados campanarios.

Ampáralo niña ciega de alma
Ponle tus cabellos escarchados por el fuego
Abrázalo pequeña estatua de terror.
Señálale el mundo convulsionado a tus pies
A tus pies donde mueren las golondrinas
Tiritantes de pavor frente al futuro
Dile que los suspiros del mar
Humedecen las únicas palabras
Por las que vale vivir.

Pero ese instante sudoroso de nada
Acurrucado en la cueva del destino
Sin manos para decir nunca
Sin manos para regalar mariposas
A los niños muertos.
 
Autora: Alejandra Pizarnik
 

VIAJE ADENTRO

 
 

Viaje adentro, al fondo, a ese barro primero
solícito para las manos, los algodones
tendidos en coincidencia con la herida.
Lo blando: refugio de las aristas
que nos duelen.
Viaje por los corredores
de la sangre, el andamiaje de calcio
que nos alza en rebeldía incesante
ante la gravedad.
Para ser polvo encendido en la frente
de algún dios, reconciliación
de puntos cardinales, fervor
que nos eleva a esa colina
desde donde podemos ver
la infancia que nos aguarda.


Autora: Laura Giordani

ACEITUNEROS




Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma, ¿quién,
quién levantó los olivos? 

No los levantó la nada,
ni el dinero, ni el señor,
sino la tierra callada,
el trabajo y el sudor. 

Unidos al agua pura
y a los planetas unidos,
los tres dieron la hermosura
de los troncos retorcidos.
 
Levántate, olivo cano,
dijeron al pie del viento.
Y el olivo alzó una mano
poderosa de cimiento. 

Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma ¿quién
quién amamantó los olivos? 

Vuestra sangre, vuestra vida,
no la del explotador
que se enriqueció en la herida
generosa del sudor. 

No la del terrateniente
que os sepultó en la pobreza,
que os pisoteó la frente,
que os redujo la cabeza. 

Árboles que vuestro afán
consagró al centro del día
eran principio de un pan
que sólo el otro comía. 

¡Cuántos siglos de aceituna,
los pies y las manos presos,
sol a sol y luna a luna,
pesan sobre vuestros huesos! 

Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
pregunta mi alma: ¿de quién,
de quién son estos olivos? 

Jaén, levántate brava
sobre tus piedras lunares,
no vayas a ser esclava
con todos tus olivares. 

Dentro de la claridad
del aceite y sus aromas,
indican tu libertad
la libertad de tus lomas.
 

Autor: Miguel Hernández Gilabert (1910-1942)

UN SONETO DE BLAS DE OTERO



Cuerpo de la mujer, río de oro
donde, hundidos los brazos, recibimos
un relámpago azul, unos racimos
de luz rasgada en un frondor de oro.

Cuerpo de la mujer o mar de oro
donde, amando las manos, no sabemos,
si los senos son olas, si son remos
los brazos, si son alas solas de oro...

Cuerpo de la mujer, fuente de llanto
donde, después de tanta luz, de tanto
tacto sutil, de Tántalo es la pena.

Suena la soledad de Dios. Sentimos
la soledad de dos. Y una cadena
que no suena, ancla en Dios almas y limos.


Autor: Blas de Otero (1916-1979)

EN LA SOMBRA DE LAS COSAS




Yo prefiero quedar en la penumbra;
quedarme en el secreto de las cosas.

Me gusta introducirme en las criaturas.
Errar como una idea.
Extraño como el arte.
Anónimo,
incierto
y olvidado.

Naciendo, nuevamente,
en cada día.
 

De "Canciones de Mihyar el de Damasco" 1961
Versión de Pedro Martínez Montávez



 
Autor: Adonis Ali Ahmad Said Esber
Poeta, pensador y ensayista sirio nacido en Qasabin, en 1930.
 

HOMBRES DESCALZOS



Grávida luz, me hiere tu silencio;
quéjate, grita, rómpeme la sangre
con un feroz escalofrío.
Será la muerte, sí, pero no importa.
¡Morir hasta que el mundo resucite!
Morir hasta que sean en el mundo
los hombres recorriéndolo descalzos:
¡la humanidad por fin enriquecida!

Hombres descalzos;
por su planta desnuda, justos, buenos.
Hombres que al ir andando en carne viva.
sintieran el dolor de cada hombre
latir en cada piedra que rozaran;
sintieran cada gota de rocío
temblar a cada sed, a cada lágrima,
morir a cada muerte, y gota a gota,
encadenando así nuevos rocíos.

Hombres descalzos;
por su planta desnuda,
sobre la tierra lentos y seguros,
como una enredadera sorprendente,
como si Dios sus águilas postrase,
y fueran en el mundo las palomas.


Autora: Ana Inés Bonnin

CANTOS DE BODA



CANTOS DE BODA
(Fragmento 33)

Hoy se han unido las estrellas del Orbe;
nadie hay comparable en las huestes celestes.
Envidian las Pléyades su unión, pues
ni el aire pasa entre ellos.
El astro de Oriente ha venido a Occidente,
y ha encontrado a la estrella solar entre sus hijas.
Ha levantado un dosel de ramas gruesas
y con ellas una tienda para el sol.


Autor: Yehuda Ha-Levi (1071-1141)

¡OH, MAR!



¡Oh, mar!
No digas marejada o chapoteo
Porque la blancura
Sobre la boca de una perla
Dirá lo que tú no dices.

¡Oh, mar!
Sobre el sepulcro del sol que muere
No llores cuando la tarde llegue
Porque las nubes ya lloraron
Cuando el sol aún era puro espectro.

¡Oh, mar!
No presumas del cielo
Que en tus manos está
Porque las montañas ya tienen
En sus manos los troncos
Y no las sombras.

¡Oh, mar!
No te asombres
Si ves a alguien dispersar
Por los barrancos del viento
La arena que te hice para coronar
Tu cabeza real
Porque las estrellas,
Que no iluminan sus propios dedos,
Son falsas perlas.

¡Oh, mar!
Agítate si quieres o cálmate
Porque los buitres seguirán adormecidos
Como hormigas
Sobre tu cadáver.

¡Oh, mar!
Tus olas gitanas me enseñaron
El canto de los tiburones
Y el baile de los delfines.
Mas mi memoria se hundió
En el lamento de las gaviotas
Del rio y de las margaritas.

¡Oh, mar!
Eres solo una lágrima
Sobre la cara de un ciervo fugitivo
Que pregunta a los transeúntes
Por la hierba,
Por cualquier manantial,
Para beber en su taberna
Una copa o más;
Un ciervo fugitivo
Que pregunta por cualquier sombra
Donde acariciar sus patas
Y dormirse.

¡Oh, mar!
Dame tu mano derecha
Para que transitemos
El redondo planeta
Hacia cualquier mar
Y no demos la vuelta algún día
Hacia la forma de una manzana,
O de un riachuelo.


Autor: Abdelkarim Tabbal

EL MAR LO TRAJO A LA ORILLA



"Días de párpados cerrados en el horizonte de los mares,
de horas todas iguales, días de cautiverio":
Paul Éluard-

Un piano desierto en el mar banco de arena en su memoria
acaricia el aire traspasando la bruma
Dirige la orquesta de los náufragos con todas las melodías en el cuerpo.
Sólo por su presencia / sin teclado ni partitura / emite sonidos
para que los científicos elaboren una hipótesis.

El niño acerca la mirada hacia el instrumento in-útil
en su caja de resonancia
encuentra un nido donde nació la gaviota refugiada
para contar a los cuatro vientos
que un autoritario perverso con ribetes dorados en su chaqueta
calcinó el piano
porque alteraba la tranquilidad pública
no aceptaba sus órdenes en silencio.
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CONCIENCIA- S/ repudio a las dictaduras- POR los Derechos Universales de los Niños y
los Hombres


Autora: Elsa Tenca-Mariani

POEMA DE NADIA ANJUMAN



No tengo ganas de abrir la boca
¿De qué debo cantar?
Yo, quien está odiado por la vida,
No hay diferencia de cantar o no cantar.

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¿Por qué debo hablar de la dulzura?
Cuando siento yo tanta amargura.
Oh, el festín del opresor
Me tocó la boca.
No tengo ni un compañero en esta vida
¿Para quién puedo estar dulce?
No hay diferencia de hablar, reír,
Morir, ser.
Yo con mi soledad agotada
Con dolor y tristeza.
Nací para nada.
La boca se debe precintar.
Oh mi corazón, ya sabes que es la primavera
Y el momento para celebrar.
¿Qué debo hacer con un ala atrapado?
Que no me deja volar.
He estado callada por demasiado tiempo
Pero nunca me olvido la melodía,
Porque cada momento cuchicheo yo
Las canciones de mi corazón
Que me acuerdan del
Día que voy a romper la jaula.
Volar de esta soledad
Y cantar como un melancólico.
No soy un débil árbol de álamo
Que cualquier viento va a sacudir.
Soy una mujer afgana,
Así que sólo tiene sentido para gemir.

Traducción por Andrés Alfaro


Autora: Nadia Anjoman

¿CÓMO RESISTIR?



 
¿Cómo resistir
convertirme en roca
hielo,
dejar de ser de carne
para no sentir,
ser muda para no gritar,
sorda y ciega
para no escuchar más mentiras
no ver más rostros hipócritas?
 
¿Cómo no ahogarme con la ira
y las lágrimas
ante este monstruo burocrático,
justicia injusta,
madre patria racista
que me niega la entrada?
 
¿De dónde sacar ánimo
para resistir la embestida,
el torero que cada vez más me aniquila
con sus banderillas envenenadas,
con su caballo de dios falso
con su verónica que da alardes de fuerza
ante un toro que se tambalea
en medio del círculo vicioso de una lidia injusta?
 
¿Cómo sobrevivir cuando ya ganas no quedan,
cuando la esperanza es nula
y las verdades son falsas
y el camino se aletarga
en la infinita espera?
 
¿De dónde sacar paciencia
cuando todas las puertas se cierran?
¿Cómo resistir y seguir intentando
conseguir lo que tanto cuesta?
¿Cómo seguir luchando cuando armas
ya no quedan,
cuando el mundo poderoso
se mofa del perdedor
y la población de vencidos aumenta?
¿Cómo seguir luchando
cuando se seca el pozo de la paciencia?
 

Autora: Silvia Cuevas Morales
Silvia Cuevas Morales
Basta-ya-de-violencia-patriarcal

HAY EN LA INTIMIDAD UN LÍMITE SAGRADO…



Hay en la intimidad un límite sagrado
Que trasponer no puede aun la pasión más loca
Siquiera si el amor el corazón desgarra
Y en medio del silencio se funden nuestras bocas.

La amistad nada puede, nada pueden los años
De vuelos elevados, de llameante dicha,
Cuando es el alma libre y no la vence
La dulce languidez del goce y la lascivia.

Pretenden alcanzarlo mentes enajenadas,
Y a quienes lo trasponen los colma la tristeza.
¿Comprendes tú ahora por qué mi corazón
No late a ritmo debajo de tu diestra?

Versión de María Teresa León


Autora: Ana Ajmátova

FRENTE AL MAR



 
Oh mar, enorme mar, corazón fiero
De ritmo desigual, corazón malo,
Yo soy más blanda que ese pobre palo
Que se pudre en tus ondas prisionero.

Oh mar, dame tu cólera tremenda,
Yo me pasé la vida perdonando,
Porque entendía, mar, yo me fui dando:
«Piedad, piedad para el que más ofenda».

Vulgaridad, vulgaridad me acosa.
Ah, me han comprado la ciudad y el hombre.
Hazme tener tu cólera sin nombre:
Ya me fatiga esta misión de rosa.

¿Ves al vulgar? Ese vulgar me apena,
Me falta el aire y donde falta quedo,
Quisiera no entender, pero no puedo:
Es la vulgaridad que me envenena.

Me empobrecí porque entender abruma,
Me empobrecí porque entender sofoca,
¡Bendecida la fuerza de la roca!
Yo tengo el corazón como la espuma.

Mar, yo soñaba ser como tú eres,
Allá en las tardes que la vida mía
Bajo las horas cálidas se abría...
Ah, yo soñaba ser como tú eres.

Mírame aquí, pequeña, miserable,
Todo dolor me vence, todo sueño;
Mar, dame, dame el inefable empeño
De tornarme soberbia, inalcanzable.

Dame tu sal, tu yodo, tu fiereza.
¡Aire de mar!... ¡Oh, tempestad! ¡Oh enojo!
Desdichada de mí, soy un abrojo,
Y muero, mar, sucumbo en mi pobreza.

Y el alma mía es como el mar, es eso,
Ah, la ciudad la pudre y la equivoca;
Pequeña vida que dolor provoca,
¡Que pueda libertarme de su peso!

Vuele mi empeño, mi esperanza vuele...
La vida mía debió ser horrible,
Debió ser una arteria incontenible
Y apenas es cicatriz que siempre duele.



Autora: Alfonsina Storni 

Dicen que no Hablan las Plantas

Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros, Ni el onda con sus rumores, ni con su brillo los astros, Lo di...