¡OH, MAR!



¡Oh, mar!
No digas marejada o chapoteo
Porque la blancura
Sobre la boca de una perla
Dirá lo que tú no dices.

¡Oh, mar!
Sobre el sepulcro del sol que muere
No llores cuando la tarde llegue
Porque las nubes ya lloraron
Cuando el sol aún era puro espectro.

¡Oh, mar!
No presumas del cielo
Que en tus manos está
Porque las montañas ya tienen
En sus manos los troncos
Y no las sombras.

¡Oh, mar!
No te asombres
Si ves a alguien dispersar
Por los barrancos del viento
La arena que te hice para coronar
Tu cabeza real
Porque las estrellas,
Que no iluminan sus propios dedos,
Son falsas perlas.

¡Oh, mar!
Agítate si quieres o cálmate
Porque los buitres seguirán adormecidos
Como hormigas
Sobre tu cadáver.

¡Oh, mar!
Tus olas gitanas me enseñaron
El canto de los tiburones
Y el baile de los delfines.
Mas mi memoria se hundió
En el lamento de las gaviotas
Del rio y de las margaritas.

¡Oh, mar!
Eres solo una lágrima
Sobre la cara de un ciervo fugitivo
Que pregunta a los transeúntes
Por la hierba,
Por cualquier manantial,
Para beber en su taberna
Una copa o más;
Un ciervo fugitivo
Que pregunta por cualquier sombra
Donde acariciar sus patas
Y dormirse.

¡Oh, mar!
Dame tu mano derecha
Para que transitemos
El redondo planeta
Hacia cualquier mar
Y no demos la vuelta algún día
Hacia la forma de una manzana,
O de un riachuelo.


Autor: Abdelkarim Tabbal

EL MAR LO TRAJO A LA ORILLA



"Días de párpados cerrados en el horizonte de los mares,
de horas todas iguales, días de cautiverio":
Paul Éluard-

Un piano desierto en el mar banco de arena en su memoria
acaricia el aire traspasando la bruma
Dirige la orquesta de los náufragos con todas las melodías en el cuerpo.
Sólo por su presencia / sin teclado ni partitura / emite sonidos
para que los científicos elaboren una hipótesis.

El niño acerca la mirada hacia el instrumento in-útil
en su caja de resonancia
encuentra un nido donde nació la gaviota refugiada
para contar a los cuatro vientos
que un autoritario perverso con ribetes dorados en su chaqueta
calcinó el piano
porque alteraba la tranquilidad pública
no aceptaba sus órdenes en silencio.
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CONCIENCIA- S/ repudio a las dictaduras- POR los Derechos Universales de los Niños y
los Hombres


Autora: Elsa Tenca-Mariani

POEMA DE NADIA ANJUMAN



No tengo ganas de abrir la boca
¿De qué debo cantar?
Yo, quien está odiado por la vida,
No hay diferencia de cantar o no cantar.

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¿Por qué debo hablar de la dulzura?
Cuando siento yo tanta amargura.
Oh, el festín del opresor
Me tocó la boca.
No tengo ni un compañero en esta vida
¿Para quién puedo estar dulce?
No hay diferencia de hablar, reír,
Morir, ser.
Yo con mi soledad agotada
Con dolor y tristeza.
Nací para nada.
La boca se debe precintar.
Oh mi corazón, ya sabes que es la primavera
Y el momento para celebrar.
¿Qué debo hacer con un ala atrapado?
Que no me deja volar.
He estado callada por demasiado tiempo
Pero nunca me olvido la melodía,
Porque cada momento cuchicheo yo
Las canciones de mi corazón
Que me acuerdan del
Día que voy a romper la jaula.
Volar de esta soledad
Y cantar como un melancólico.
No soy un débil árbol de álamo
Que cualquier viento va a sacudir.
Soy una mujer afgana,
Así que sólo tiene sentido para gemir.

Traducción por Andrés Alfaro


Autora: Nadia Anjoman

¿CÓMO RESISTIR?



 
¿Cómo resistir
convertirme en roca
hielo,
dejar de ser de carne
para no sentir,
ser muda para no gritar,
sorda y ciega
para no escuchar más mentiras
no ver más rostros hipócritas?
 
¿Cómo no ahogarme con la ira
y las lágrimas
ante este monstruo burocrático,
justicia injusta,
madre patria racista
que me niega la entrada?
 
¿De dónde sacar ánimo
para resistir la embestida,
el torero que cada vez más me aniquila
con sus banderillas envenenadas,
con su caballo de dios falso
con su verónica que da alardes de fuerza
ante un toro que se tambalea
en medio del círculo vicioso de una lidia injusta?
 
¿Cómo sobrevivir cuando ya ganas no quedan,
cuando la esperanza es nula
y las verdades son falsas
y el camino se aletarga
en la infinita espera?
 
¿De dónde sacar paciencia
cuando todas las puertas se cierran?
¿Cómo resistir y seguir intentando
conseguir lo que tanto cuesta?
¿Cómo seguir luchando cuando armas
ya no quedan,
cuando el mundo poderoso
se mofa del perdedor
y la población de vencidos aumenta?
¿Cómo seguir luchando
cuando se seca el pozo de la paciencia?
 

Autora: Silvia Cuevas Morales
Silvia Cuevas Morales
Basta-ya-de-violencia-patriarcal

HAY EN LA INTIMIDAD UN LÍMITE SAGRADO…



Hay en la intimidad un límite sagrado
Que trasponer no puede aun la pasión más loca
Siquiera si el amor el corazón desgarra
Y en medio del silencio se funden nuestras bocas.

La amistad nada puede, nada pueden los años
De vuelos elevados, de llameante dicha,
Cuando es el alma libre y no la vence
La dulce languidez del goce y la lascivia.

Pretenden alcanzarlo mentes enajenadas,
Y a quienes lo trasponen los colma la tristeza.
¿Comprendes tú ahora por qué mi corazón
No late a ritmo debajo de tu diestra?

Versión de María Teresa León


Autora: Ana Ajmátova

FRENTE AL MAR



 
Oh mar, enorme mar, corazón fiero
De ritmo desigual, corazón malo,
Yo soy más blanda que ese pobre palo
Que se pudre en tus ondas prisionero.

Oh mar, dame tu cólera tremenda,
Yo me pasé la vida perdonando,
Porque entendía, mar, yo me fui dando:
«Piedad, piedad para el que más ofenda».

Vulgaridad, vulgaridad me acosa.
Ah, me han comprado la ciudad y el hombre.
Hazme tener tu cólera sin nombre:
Ya me fatiga esta misión de rosa.

¿Ves al vulgar? Ese vulgar me apena,
Me falta el aire y donde falta quedo,
Quisiera no entender, pero no puedo:
Es la vulgaridad que me envenena.

Me empobrecí porque entender abruma,
Me empobrecí porque entender sofoca,
¡Bendecida la fuerza de la roca!
Yo tengo el corazón como la espuma.

Mar, yo soñaba ser como tú eres,
Allá en las tardes que la vida mía
Bajo las horas cálidas se abría...
Ah, yo soñaba ser como tú eres.

Mírame aquí, pequeña, miserable,
Todo dolor me vence, todo sueño;
Mar, dame, dame el inefable empeño
De tornarme soberbia, inalcanzable.

Dame tu sal, tu yodo, tu fiereza.
¡Aire de mar!... ¡Oh, tempestad! ¡Oh enojo!
Desdichada de mí, soy un abrojo,
Y muero, mar, sucumbo en mi pobreza.

Y el alma mía es como el mar, es eso,
Ah, la ciudad la pudre y la equivoca;
Pequeña vida que dolor provoca,
¡Que pueda libertarme de su peso!

Vuele mi empeño, mi esperanza vuele...
La vida mía debió ser horrible,
Debió ser una arteria incontenible
Y apenas es cicatriz que siempre duele.



Autora: Alfonsina Storni 

CORAJE



No seré esclava de ningún amor.
A nadie
devolveré el sentido de su vida,
su derecho al crecimiento constante
hasta el último aliento.

Maniatada por el oscuro instinto
de la maternidad,
sedienta de ternura como el asmático
de aire,
con qué empeño construyo en mí
el hermoso egoísmo humano,
reservado desde hace siglos
para el varón.

Contra mí
están todas las civilizaciones del mundo,
todos los libros santos de la humanidad
escritos por ángeles místicos
con la expresiva pluma del relámpago.
Diez Mahomas
en diez elegantemente enmohecidas
lenguas
me amenazan con la condenación
en la tierra y en el cielo eterno.

Contra mí
está mi propio corazón.
Amaestrado por milenios
en la cruel virtud de la víctima.

Trad. Bárbara Gill

Autora: Anna Swir - Polonia
 

QUERIDO ENEMIGO MÍO



Un enemigo cuando te mira a los ojos presiente las escapadas.
Un enemigo ronda entre tus cosas de palo.
Un enemigo te desea, te esconde
Un enemigo acecha en algunas madrugadas azules
un fantasma se ha posado
entre tu cerveza
y la suya.
Hay una fisura en las cosas imposibles
hay abismos en todos los desencuentros
donde los soldados se sacrifican
hay escaleras podridas
hay trincheras donde no deberías caer
ni siquiera muerto.
Hay perros envenenados
no hay un patio
no hay un patio
hay un enemigo llorando
por no hacer bastante daño.


Autora: Marjiatta Gottopo

CUARENTENA



En la peor hora de la peor estación
del peor año de todo un pueblo
un hombre sale de su taller con su esposa,
él caminaba - ambos caminaban - hacia el norte.

Ella estaba enferma por la fiebre del hambre y no podía mantenerse en pié.
El la levantó y se la echó a la espalda.
El caminaba hacia el oeste y el oeste y el norte,
hasta que al anochecer llegaron bajo las estrellas de helada.

Por la mañana fueron encontrados muertos,
de frío. De hambre. De las toxinas de toda una historia,
pero los pies de ella se mantenían contra el pecho de él
el último calor de su carne fue su último regalo para ella.

No dejes que ningún poema de amor llegue a este umbral.
No hay lugar aquí para la alabanza inexacta
de la gracia fácil y de la sensualidad del cuerpo.
Sólo hay tiempo para este inventario sin piedad:

Su muerte juntos en el invierno de 1847.
También lo que sufrieron. Cómo vivieron.
Y qué hay entre un hombre y una mujer.
Y en qué oscuridad se puede demostrar mejor.

Quarantine
 
In the worst hour of the worst season
of the worst year of a whole people
a man set out from the workhouse with his wife.
He was walking – they were both walking – north.
 
She was sick with famine fever and could not keep up.
He lifted her and put her on his back.
He walked like that west and west and north.
Until at nightfall under freezing stars they arrived.
 
In the morning they were both found dead.
Of cold. Of hunger. Of the toxins of a whole history.
But her feet were held against his breastbone.
The last heat of his flesh was his last gift to her.
 
Let no love poem ever come to this threshold.
There is no place here for the inexact
praise of the easy graces and sensuality of the body.
There is only time for this merciless inventory:
 
Their death together in the winter of 1847.
Also what they suffered. How they lived.
And what there is between a man and woman.
And in which darkness it can best be proved.
 
Traducción de Antonio Linares Familiar

Autora: Eavan Boland
Fuente: Emma Gunst

KAMAKURA


I

Mis raíces sedientas
se hunden en tu piedra.
Busco el remoto origen
de aquel nombre
más mío que mi nombre.

Un extraño fulgor puebla mis venas.
Siento
que una flor mineral
me nacerá en los ojos
para mirar de nuevo el mundo
desde la palma de tu mano.

II

Me llamaste tal vez.
Los viejos surcos muertos
se reabrieron.
Juntos nos fuimos
a un pasado pequeño
frente a tu gran pasado.
Pero sentí que me mirabas
y me reconocías.

III

¿Puede dar luz la piedra?
¿Puede dar paz el bronce?
¿Nos será revelado
el misterio que hace
que la piedra fulgure
y que susurre el bronce?

Autora: Alba Correa Escandell

EN LA NOCHE



En la noche
hay que entrever la luz
a través
  de los descuidos de las sombras
escuchar su voz
en el tremar del silencio
como revoloteo de pájaros
acurrucados
 
En la noche
hay que presentir
la forma
de lo que está
y no está
pero acecha
 
En la noche
ante todo
debemos esgrimir
el conjuro del amanecer
como gallos esperanzados.
 
 
Autor: Andrés Díaz Castro

Dicen que no Hablan las Plantas

Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros, Ni el onda con sus rumores, ni con su brillo los astros, Lo di...